EL TEATRO. COLECCION DE OBRAS DRAMÁTICAS Y LÍRICAS.

8 6 27 LA

PILA RICA

ZARZUELA CÓMICA EN UN ACTO Y EN VERSO

ORIGINAL DE

GUILLERMO PERRIN Y MIGUEL DE PALACIOS

MÚSICA DEt

MAESTRO TOMÁS EEIG.

MADRID.

FLORENCIO FISCO WICH, EDITOR. (Sucesor de Hijos de A, Gullon.) PEZ, -40-— OFICINAS: POZAS -2-2 °

1885. 5 '

AEmO A LA ADICION DE 1.° DE MAYO DE 1885.

COMEDIAS Y DRAMAS.

Propiedad que

TITULOS. ACTOS. AUTORES. corresponde

Baltasar y Rafael 1 Sres. Tormo y Pinedo Todo.

Registro civil 1 D. Emilio Sánchez Pastor »

Los ulnos terribles 1 Enrique Segouia Rocaberti... »

ZARZUELAS.

-,Quién fuera ella! 1 Sres. Perrin, Palacios y Nieto. L. y M.

El puesto de las castañas 1 D. E. Navarro " L.

El rey reina 3 Sres. Tormo y Nieto L. y M.

La guerra alegre 5 Casademunt y Horich L.

LA PILARIGA

ZARZUELA CÓ'víICA EN UN ACTO Y EN VERSO

ORIGINAL DE

GUILLERMO PERRIN Y MIGUEL DE PALACIOS

MÚSICA. DEL

MAESTRO TOMÁS REIG.

Egtroaada con «xtraordinario éxito en el Teatro ¡MARTIN la noehc del 28 de Octubre de 1S85.

MADRID.

IMPRENTA DE JOSÉ RODRIGUEZ

Atocha, 400, principal.

1885.

PERSONAJES.

ACTORES.

NLARICA .., Sra.

CARLOTA.... Srta

EUFRASIA. . Sra.

EL CORONEL POTERVICH Sres

DON PEDRO DE CASTRESANA . . . . »

FüLGADO.

Martín-Grúas.

Rivas.

Vega.

Navarro.

Talayera.

SüAREZ,

N. N.

Oficiales austríacos, mozos y mozas del pueblo. Coro general.

La acción en una granja cercana á Zaragoza y durante las guerras de Sucesión. Año 1710.

Esta obra es propiedad de sus autores, y nadie podrá, sin su per- iftieoj reimprimirla ni representarla en España ni en sus posesiones Ultramar) ni en ios pa's s coa los cuales haya celebrados ó se cele- •fc-ren en adelante tratados internacionales de propiedad literaria. Los autoras se reservan el derecho de traducción. Los comisionados de la Galería Lírico-Dramática, titulada el Teatro, de DON FLORENCIO F1SCOWICH, son los encargados exclusivamente «ie conceder ó negar el permiso de representación y del cobro de Io« ¿trechos de propiedad.

Queda hecho depósito que marca ia ley.

AL APLAUDIDO ARTISTA

DON ROSENDO DALMATJ

Sus cariñosos amigos LOS AUTORES,

6V7 34b o

ACTO UNICO.

Jardín con verja al foro y puerta al centro practicable. En primer término, izquierda, pabellón de la^casa de D. Pedro con puerta y escalinata, y frente al público ventana que deja ver una habitación del. interior de la casa. Debajo de la ventana banco de piedra. Frente al pabellón vela- dor de jardín y sillas.

ESCENA PRIMERA.

MOZOS DEL PUEBLO dentro del jardíu llamando desde la verja á las MOZAS que entrau por el foro derecha.

MUSICA.

Mozos. Venid, muchachas,

venid acá; no os vergüenza, pasad, pasad. Mozas. Entremos todas

sin vacilar. Mozos. No os vergüenza,

pasad, pasad. Todos. El amo aquí venir

á todos nos mandó, ¡qué nos querrá decir, en donde está el señor! En donde está, que venga ya, pues tengo por saberlo curiosidad.

6

ESCENA II.

DICHOS y D. PEDRO CASTRESANA por »l prteiifr.

Peoro. ¡Hola, muchachosl Mozos. ¡Señor! Mozas. ¡Señor! Pedro. Que Dios os guarde.

Tonos. Que os guarde Dios.

Usted aquí venir nos manda sin tardar, qué tiene que decir, qué tiene que mandar? Pedro. * Poned mucha atención,

silencio y- escuchar. Topos, ¡Chitón! cliiton! chitón! Pedro. Ya sabéis que los austríacos han entrado ayer aquí, y por nuestra resistencia castigado he sido ai fin. Mas yo quiero que vosotros con valor y decisión me salvéis de este conflicto pues mi honor es vuestro honor. Sin vacilar y sin chistar, aquí al austríaco hay que engañar. Dejadme á ejecutar y á vosotros sólo os toca ver y callar. Todos. Sin vacilar

y sin chistar, aquí al austríaco hay. que engañar. Dejadle á él ejecutar, y á nosotros sólo toca ver y callar. Pedro. Una idea peregrina

por mi mente ayer cruzó,

y hoy en práctica la pongo y acaba la cuestión. Ya veréis el desenlace,, pues la historia tiene fin, y después ¡le ojeen tada ¡qué manara de »-eirí Sin vacilar y sin c'iistar,

etc., etc. Sin vacilar y sin chistar,

etc., etc. Dejadme solo, marcharos ya, cuando yo us llame

venid acñ, adiós, muchachos. ¡ So ñor! ¡Señor! Que Oíos os guarde. Que os guarde Dios.

(Marchándose poco á poco por el foro darecha

Sin vacilar y sin chistar, etc., etc.

ESCiíNA III.

PEDRO y EUFRASIA que sale por ol pabellón

HABLADO.

Elt. ¿Pero qué es lo que sucedo?

tanta gente de mañana.

¿Esos picaros austríacos

por secunda vez la arman?

¡Cuando me acuerdo de ayer!

¡Qué tiros! ¡Y qué jarana! Pedro. Bien le batimos el cobre

á todos esos canallas. Eüf. Pero vencidos quedamos

y entraron en esta granja.

Todos. Pedro.

Mozos. Mozas. Pedro. Todos.

8

Pedho. ¡Es claro, si eran doscientos

y nosotros cuatro ratas!

Pero no hay uno sin venda. Euf. ¿Qué les hicimos en casa

para que así nos maltraten? Pedro. . Pues una friolera... nada.

Desde que allá en Zaragoza

entraron en hora mala

el Archiduque y su gente,

ganándole la batalla

al bravo Felipe Quinto,

este pueblo es una trampa,

pues todo austríaco qua viene ,

ó la tierra se lo traga

ó se lo lleva el demonio

que en tierras de Castresana

podrá entrar el extranjero,

pero no sale. ¡Caramba! Euf. Es verdad, no quedó uno. Pedro. Tuvieron razón sobrada

para entrar á sangre y fuego

en el pueblo y en mi granja.

El coronel Potervich

no es un militar, ni es nada,

debió haberme fusilado;

¡o primero es la ordenanza. .Euf. ¡Qué horror! . Pedro. . Mas no hay quien fusile

á don Pedro Castresana

el hacendado mas rico

de todas estas comarcas

por quien su vida daría

la gente Zaragozana. Euf. Pero le ha impuesto un castigo

peor que si le fusilara!

¡Qué pona! ¡Válgame Dios!

¡Pobrecita de mi alma!...

¡Casarla con un austríaco!... Pedro. Es verdad que el muy canalla

sabe que tengo una hija,

y para tomar venganza

se empeña en que un oficial

de su gentecilla austríaca

se case con mi Carlota.

jPero por la Virgen santa

te juro que no ha de ser.

Manchar mi sangre y mi raza.

¡Vive Cristo! Euf. ¿Y qué remedio?

Pedro. Le tengo una preparada

al maldito coronel... Euf. ¿Y qué es ello? Pedro. Escucha, Eufrasia:

Tu ya sabes que mi hija

en un colegio se halla

cerca de Madrid. Euf. Lo sé.

Pedro. Que la tengo vigilada

por Lorenzo, que cuál paje

casi siempre la acompaña

y no la pierde de vista...

Mi Carlota es una alhaja;

pero es tan loquilla y tan...

que es preciso acostumbraría

á que modere sus ímpetus,

y por eso .. Euf. Pero... Pedro. Calla.

El coronel nada sabe

y preparo mi jugada

para que el tal oficial

se case...

Eüf. ¿Con la muchacha?

Pedro. Cállate, no me interrumpas.

Hoy la boda se hará en casa. Eüf. ¿Pero con quién á casarle? Pedro. Pues con Pilanca. ¡Vaya! Euf. ¿Con Pilarica, señor,

la guardadora de cabras? Pedro. La misma; ¿qué te parece? Eüf. Es preciso prepararla... Pedro. te encargarás de eso,

y la convences con maña...

Huérfana de padre y madre,

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¿qué la importa ser austríaca? ¿Mas no sabe que Lorenzo es su novio?

¡Coila! ¡Calla, yo la ordeno que se case y se casará, ¡cara ni ha! Voy en su busca corriendo. Tú, prepararás sus galas, la dirás que yo la doto, en fin, la llegas ai alma, y lo demás por mi cuenta corre, que ya estoy en ascuas .. por dársela al coronel. Pues señor, voy á buscarla. (Ap ) (Dios quiera le salga bien á don Pedro esta jugada. Aquí te espero.

Comento.

(Vaso por el fondo derecha.)

¡Qué sabrosa es la venganza!

(Vaso por el pabei ón.)

I<SCfíNA IV.

PORTERVICrl, ROBERTO y OFICIALES.

MÚSICA.

Poterv. Me llamo Gorch-acoff, Macuff y Potervich, y estuve en Petercoff, y estuve en Hostalrrich. Yo soy el coronel guerrero mas marcial del muy valiente y fiel ejército imperial. Del parche del tambor me gusta el redoblar, y el bélico clamor del. rudo pelear.

Que suene el canon, pin, pon.

Que suene el rataplán,

Euf. Pedro.

Eüf. Pedro.

Euf.

Pedro. Eüf.

Pedro.

H

plin, plan,

pin, pón.

Rataplán. Rob. T Ofic. Que suene el canon,

pin, pon. Que suene el rataplán.,

piiii, plan,

pin, pon.

Rataplán. Poterv. Me llamo Gorchacoff, Macuff y Poieruich, y estuve en Petercoff, y e s t u v e en Hasta Irrlch . Mu mían do soy cruel, luchando un animal, y haré muy buen papel si llego á general. Si el parche del tambor me llama á pelear me llena de valor su ronco redoblar. Que suene el canon,

pin, pon,

etc., etc.

Rob. y Ofic. Que suene ei cañón, etc., etc.

HABLADO..

Poterv. Oficiales. Rompan filas...* á discreccion y á paseo.

•(Saludan todos miiitarracnle y vánse por e! for» izquierda. Á Roberto.)

¡Éh! ¡firmes! Cuádrese al punto.

Señor oficial Roberto.

¡Muy bien! Abajo esa mano.

¡La ordenanza es lo primero! (Transición.)

Á charlar, ya soy tu tío. Rob. Pues querido tío, hablemos. Poterv. Sobrino, la cosa es sena.

Tengo aquí un plan estratégico,

42 -

ta valor y tu brío,

y de un gran servicio quiero

que te encargues enseguida.

Rub. Vuestro soy en alma' y cuerpo. ¿Hay que tomar un reducto, mandar un destacamento? ¿Atacar una trinchera?

Poterv. No, sobrino. . masque eso, mucho más, Hay que casarse, pero casarse al momento.

Rob. ¡Pero tío!

Poterv. ¡Firmes, firmes!

La ordenanza es lo primero.

(Roberto so cuadra. Transición.)

¡Muy bien! Abajo esa mano... Ya soy tu tío. Charlemos. Rob. Mas yo...

Poterv. Silencio en las. filas,

y á escucharme muy atento. Don Pedro de Gastresana, que de esta granja es el dueño, opuso gran resistencia á nuestra entrada en el pueblo cuando á castigar vinimos desmanes y desafueros que hicieron con nuestras tropas los aragoneses tercos. Debí fusilarle... en fin, como es valiente... no quiero. Ya conoces el castigo, sobrino, que darle iutento. Odio tiene á los austríacos, pues de uno va á ser el suegro. Tiene una hija casadera, pues con un oficial nuestro la caso, y ese oficial eres tú.

Rob. ¡Qué escucho! Pero...

¡Es imposible, imposible!

Poterv. ¡Imposible! ¡Vive el cielo! Firmes, señor oficial, la ordenanza es lo primero.

~ 15

Rob. Primero es el corazón, los purísimos afectos del alma...

Poterv. Todo eso es música.

Rob. Aquí dentro de mi pecho guardo la imagen querida de una mujer que amo ciego.

Poterv. ¿Tú amar y sin consultarles á tus jefes lo primero?

Rob. Esto no es cuestión de guerra.

Potekv. ¿Cómo no? Rayos y truenos. La mujer es una plaza que para ponerla cerco, hay que saber estratégia y ser un soldado viejo. Atacarla por los- flancos y ser muy buen artillero, muchas descargas cerradas á las suegras y los suegros, que son los que hacen salidas para apagarnos los fuegos, tomar á la bayoneta reductos y parapetos, y si al fiu en las murallas honestas del casamiento tenazmente se defienden al grito de boda quiero; es preciso retirar á todo cuerpo de ejército, que si no, chico, nos copan y nos hacen prisioneros.

Rob. Pues entonces no me caso

aprovechando el ejemplo. Poterv. No, señor; es que esta plaza es un buen punto estratégico y están llenas de caudales las cajas del regimiento, y la tomas por sorpresa y te casas y laus deo. Rob. ¡Pero tío!... Poterv. ¡Firmes, firmes!

La ordenanza es lo primero.

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Rob. Más...

Poterv. Al cuarto do banderas,

soy su coronel. ¡Silencio!

(Roberto saluda 'militarmente y vaso por eJ toro izquierda )

Ron. ¡Maldigo amen la ordenanza! Poterv. ¡Lo casaré, ya lo creo!

ESCENA V. '

DICHO , D. PEDRO.

El último salo por el pabellón. Á poco Eufrasia y Pilaica por el fondo derecha, recatándose y entran en el pabellón.

Pedro. ¡Mi querido coronel! Poterv. ¡Eh! ¿qué es oso de querido?

¡y hace veinte y cuatro horas

me habéis recibido á tiros! Pedro, Somos los aragoneses

con los de estrangis muy finos

Más siéntese el coronel.

(Se sientan frente a! pabellón.)

¿Queréis unos bizcochitos?

¡Tengo en casa un cariñena! Poterv. No, mil gracias, no lo admito,

de fijo está envenenado. Pedro. Pues vos os lo habéis perdido. Poterv. ¿Y la oficiala futura?

todavía no la he visto,

diceu que es guapa. Pedro. Muy guapa:

es todo el retrato mió. ' Ya veréis, es un pimpollo. Poterv. ¿Es muy fina? Pedro. De lo fino.

i En este momento es cuando atraviesan del foro al pabellón Eufrasia y Pilarica vistiendo la última traje de pueblo. D. Podro al verlas les hace señas para quo entren en el pabellón.)

(ap.) (¡Voto á Luzbel! Ahí están. Demonio, qué compromiso*)

EüF. (Empujando á Pilarica hacia el pabellón.)

45 -

Anda, muchacha.

Pilar. Éuf.

I'lLAR.

Entra y calla.

Cierro el pico.

¿Saludo?

Poter . (Paus .) Ho \ se firman los contratos. Pedro. Bueno, me alegro miiehisimoj Potsrv. Al escribano de! pueblo

que arregle lodo le he dicho. Pedro. Está bien: perfectamente. Poterv. El futuro es mi sobrino. Pedíío. Hombre, me alegro, me alegro. Poterv. Un olicial aguerrido. Pedro. Vaya, mejor que mejor.' Poterv. Yo voy á ser e! padrino. Pedro. ¡Oh! muchas gracias, que honra. Ponerv. ¿Es que os bunais, señor mió? Como no hacéis olía cosa que asentir á lo que digo. ¿No me lleva la contraria? Pedro. Obedezco y me resigno. Poterv. Pues tendréis nietos austríacos Pedko. Si no les el garrotillo y se mueren, los tendré. Poterv. Como tres y dos son cinco

los tragará. Pedro. No señor.

Yo no me meriendo chicos. Poterv. Hoy. las paga todas juntas. Pedro. (aj> ) (Ya verás cómo me rio.)

¿Y de guerra, ;,cómo vamos? porque el rey Felipe quintó dicen que amia por Bri buega.

Poterv. Ya le dará privé Cristo! el general Stanhope á ese Lal su merecido.

Pedro. 6 ese tal les. dará á todos- azotes como á los chicos.

Poterv. Lo que hará el tal es correr.

Pedro. Detrás de sus enemigos, y los echará á escobazos

{ Pausa larga. )

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porque él es. el rey legitimo. Poterv. ¡Rayos! ¡Bombas y centellas!

Don Pedro, que lo fusilo.

¡Viva el Archiduque Cáilos! Pedro. ¡Que viva Felipe quinto! Poterv. Ese viva en mis bigotes... Pedro. Y en sus barbas se lo digo. Poterv. Á mi no me alcéis el gallo. Pedro. Á no me alcéis el grito

POTERV. (Desenvainando el sab'e.)

¡Aragonés, que te parto!

PEDRO. (Cogiendo una sil a.)

¡Austríaco, que te divido! (Pausa.)

POTERV. (Envaina el sable.)

Tengamos en paz la fiesta. Pedro. En paz ó en guerra, es lo mismo.

(Suelta la silla.)

Poterv. En cuanto sea su yerno

me vengará mi sobrino. Pedro. Cuando yo su suegro sea

se va á divertir el chico. Poterv. Me marcha porque si no...

(Hace que se va y vuelve.)

Pedro. Vaya con Dios el padrino. Poterv. ¡Viva el Archiduque Cárlos! Pedro. ¡Que viva... Felipe quinto!

(Vase Potervich por el fondo izquierda.)

ESCENA VI.

PEDRO, IHLARICA y EUFRASIA.

Piiarica vestida con traje blanco do boda y la flor de azahar. Salen las dos por el pabellón.

MÚSICA .

Pedro. * Los demonios le llevan

al coronel já, já, já, con qué gusto

me vengaré. Pilar. No puedo andar

M

sin tropezar. Con esto traje me voy á ahogar. Euf. Gállate, tonta,

calla, mujer, que ese vestí 1o te está muy bien. Pedro. Cállate, tonta,

calla, mujer, que estás muy guapa chica con él, Pilar. Que estoy muy guapa

bien puede ser.

Pero no, no, no, no es verdad, yo con este vestido no puedo andar.

Más me gusta á

que vestir así, llevando este traje

de pitiminí, llevar mi corpino, trajo de percal, y con zagalejos moverme al andar.

Y que digan los mozos ahí vá, guapa está, bien se

que al mover esa falda graciosa y airosa se enseña una cosa que empieza en el pie.

Y que digan los mozos ahí vá, guapa está, etc., etc.

Presa estoy aquí, yo no puedo así andar por los campos

2

LOS TRES,

Pilar.

18 _

como siempre fui. Yo soy muy alegre, yo quiero saltar, y al sun de ta jota con garbo bailar. Y que digan los mozos ahí vá, guapa está, etc., etc.

Los tres. Y que digan los mozos ahí vá, guapa está, etc., ele.

HABLADO.

PlLAR. (Paseand* por la escena.)

Vamos, que no puedo andar con este traje,

Euf. ¡Chiquilla!

¿no has visto que estás muy guapa? y que dirán enseguida lodos los mozos del pueblo ¡qué mona está Pilarica!

Pedro. Calla, tontuela, veiás... vas á pasar una vida. ..

Pilar. Si la que llevo es muy buena. Salir al romper el día, llevar mis cabras al monte, ver cómo pacen y triscan, y tendiéndome entretanto á la sombra de una encina, pensar mucho en mi Lorenzo, rezarle á la Pilarica para que nos case proLto, y no verme aquí metida en el corsé que me ahoga, la falda que me fastidia, los zapatos que me aprietan, tanto moño y tanta cinta, y vamos. ¡Otra qué Dios! que me desnudo enseguida.

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Eüf. ¡Chica, chica!

Pkdro. No seas íonta.

vas á ser mi hija adoptiva.

Te casarás coa un joven

guapo, de buena familia,

con un oficial austríaco. Pilar. ¿De esos que á la degollina

entraron aquí en el pueblo?

Para que so enfade un día

y me degüelle también.

Vaya un bodorrio ¿por vida!

ya me marcho con mis cabras. Pedro. Vamos, no seas bestia, hija.

El novio que te preparo

es dulce cual la arropía,

guapo, buen mozo, valiente,

con bigote y cou perilla,

con un uniforme lleno

de dorados y trencillas,

con una espada muy larga

que en las piedras saca chispas,

y unas botas con espuelas

que al andar, así rechinan. Pilar. ¿Y ese á no me hará daño? Pedro. ¡Qué ha de hacerte daño, chica! Euf. Vaya un marido, Pilar,

se van á morir de envidia

todas las mozas del pueblo. Pilar. Pues que rabien las malditas. Eüf. Y vas á tener criadas

y criados que te sirvan. Pedro. Y muchísimos escudos. Pilar. ¡Caramba! Vaya una vida.

¿Y dónde está ese marido? Pedro. (ap.) ésta le ha entrado la prisa.)

Dentro de poco vendrá,

con toda su comitiva,

las mozas y el escribano

que hoy los contratos se firman. Pilar. Pues ya no puedo casarme;

no de letra ni pizca. Pedro. No importa.

20

Pilar. Pero, Lorenzo,

¡pobrecillo! ¿qué diría?...

Vaya, me marcho, me voy... Euf. ¿A dónde vas? Pedro. Pero niña,

si Lorenzo hace ya un año

que no te escribe una línea;

si es un bruto, y además,

que en Madrid hay muchas chicas

y le habrán engatusado.

Los- hombres pronto se olvidan;

no hagas caso*, y á casarte

que la suerte desperdicias. Pilar. Lo que es como yo supiera

que era verdad... pues, lo hacía. Euf. Pues cuéntalo por seguro. Pedro. Á casarse tocan, chica. Pilar. Pues me caso. ¡Otra qué Dios!

y si Lorenzo algún día

vuelve de Madrid, y

que no me engañó en su vida,

entonces... Edf. ¡Qué atrocidad!

Pedro. ¡Pues esta hija postiza,

va á vengarme del austríaco

más de lo que yo creía! Euf. Nada, nada, está arreglado. Pedro. Pilar, á ver si te afinas

y á tu padri) dejas bien... Pialr. yo hacer más cortesías...

(Paseándose por la escena y haciendo contorsione»

ridiculas.)

Pedro. ¡Por Dios, mujer!

Pilar. ¿Lo hago mal?

Pedro, Eufi-asi».) Alecciona á esta niña

que nos va á comprometer.

Yo me voy, porque precisa

arreglar algunas cosas. Euf. Podro.) Yo cuidaré...

(ÁPiianca.) ¡Vamos, hija!

PlLAR. (Abrazando á D. Pedro.)

¡Adiós, padre!

Pedro. ¡Que me ahogas!

(Vánse Eufrasia y Pilarioa por la lateral izquierda.)

¡Qué bestia es la pobrecita!

(Entra eu el paWlón.)

ESCENA Vi!.

CARLOTA y LORENZO por el fondo derecha. Carlota vestirá traje de hombre»

MÚSICA.

Carl. Corre, Lorenzo,

varaos aquí,

que esta es la casa

y este el jai-din. Lor. Gracias al cielo,

llegué por fin;

vaya un viaje

desde Madrid. Carl. Por esos caminos

que malos están,

pues arden los pueblos

en guerra infernal,

oculto mi sexo

con este disfraz.

Dejando el colegio venimos acá,

y de esto mi padre

se habrá de alegrar.

Nadie en mi casa

me esperará. ¡Oh, qué sorpresa

les voy á dar! Lor. Por esos caminos

que malos están, pues leña reparten

á todo mortal, temblando de miedo como un sacristán. Dejando el colegio

venimos acá,

22 -

y de esto su paire se habrá do alegrar.

Nadie en !a casa

la esperará. ¡01), qué sorpresa vamos á dar! Los dos. Vamos á dar,

vamos á dar. Carl. Nadie en mi casa

me esperará. Lor. Nadie en la casa

la esperará. Los dos. ¡Oh, qué sorpresa

vamos á dar!

ESCENA Vilí.

DICHOS, y á poco D. PEDRO.

HABLADO.

¡Yo no puedo con mi alma, yo ya no puedo tenerme! Toma mi ejemplo, cobarde. ¿No me ves á mi tan fuerte?

(Asomándose á la ventana dol pabellón.)

¿Quién andará en el jardín? Se me figura que hay gent<\..

(Pausa mientras Pedro salo del pabellón.) (Abrazando á su padre.)

¡Padre del alma! (id.) ¡Dios mío!

¡Hija, Lorenzo! ¿/ qué vienes? ¿Qué significa ese traje? (Ap.) (¡Esta muchacha me pierde!) Este traje significa que no pueden las mujeres andar por esos caminos con estas guerras crueles con el traje de su sexo: por eso me puse este. Que el colegio se ha cerrado

Loa.

Carl.

Pedro.

Carl. Pedro.

Carl.

25 ~-

hasta que la guerra cose,

y aquí me tienes de vuelta

como- unas pascuas de alegre. Pedro. Sid avisarme siquiera. Carl. No pude. Lor. Ni na iie puede

escribir; ¡vaya unos tiempos

para cartas y papel s! Carl. La mejor ¡.-arta s y yo. Pedro. ¡J«sús, á buen tiempo vienes!

Con tu venida, bija mía,

vas á ponerme en un brete,

en un compromiso atroz.

Hija, si á tu pa ire quieres,

ocúltate, por favor. Carl. Pero, padre, ¿qué sucede? Pedro. Ya te contaré aVspués;

ahora calla y obedece:

y tú, Lorenzo, lo mismo.

¡Por Dios, que nadie se entere

aquí de vuestra venida!

Venid al pabelló i este. Loa. Voy á ver á Pilanca

V al Contado .. (Queriendo marcharse.)

Pedro. (Deten éndoie.) Ni lo pienses. Loa. Si voy á ver á mi novia. Pedro. Bruto, te digo que entres.

Por Dios, Carlota, bija mía, ,

que no seas imprudente,

no salgáis del pabellón...

si salís vais á perderme. Carl. Pero... Pedro. (Ad entro. ) Ya sabrás...

(Los acompaña hasta la puerta y entran Carlota y Lorenzo. D. Pedro cierra la puerta.)

Me luzco si alguien les viese...

(Reparando at fondo.)

El coronel y el sobrino veremos quien á quien vence.

24

ESCENA IX.

DICHO, el CORONEL, ROBERTO y OFICIALES

por el fondo izquierda.

Poterv. Don Pedro, aquí traigo al novio,

¿á ver dóude está la novia? Pedro. Buen mozo es el oficial. Poterv. Es lo mejor de mi tropa. Rob. Gracias.

Poterv. Roberto.) Ta futuro suegro

aragonés que nos odia,

defensor del rey Felipe. Pedro. Sí, señor; á mucha honra. Poterv. En fin, que salga la chica,

que pronto á ser la hora.

¿Dónde está? ¿En el pabellón?

Don Pedro, voy por la moza.

(Hace ademan de ir al pabellón. Pedro le detiene.)

Pedro. ¿Á dóude el coronel» si ya viene allí la novia?

ESCENA X.

MCHOS, EUFRASIA, y PILARICA por la lateral ¡z- quierda.

Pedro. Ven acá, querida hija.

Mi niña. (La presenta al coronel.)

(4. piiarica.) Saluda, tonta. Pilar. ¡Otra! ¿Cómo va... qué tal? la familia y la señora...

(Dirigiéndose á los Oficiales.)

¿Y vosotros, cómo estáis?... ¡Otra, qué Dios! ¡y quó gorras! Euf. Ven acá.

Pedro, Piiarica.) ¡Calla, por Dios!

que metes la pata toda. (Hablan bajo.) Rob. (ai coronel.) Y pretendéis que me case

con esa záíia marmota,

con esa... Poterv. Firmes, sobrino:

no es fina, pero es hermosa,

- 25

tiene dinero y te casas

porque es ya cuestión de honra. Rob. ¡Pero tío! ¡pero tío! Poterv. No hay tío.

¡Voto á mil bombas!

La ordenanza es lo primero.

PlLARV. Eufrasia y D. Pedro. )

Bueno, pues cierro mi boca; me pondré tiesa, muy tiesa para parecer señora.

POTERV. Pilanca, presentándola á Roberto.)

Reborto de Potervich,

tu novio. Eüf. Pilar.) So luda, bobu. Pilar. (Ap.) (¡Ay, qué bigote que tiene!) Poterv. ¿Es muda? Pedro. No; que se corta.

Pilar. Como no tengo costumbre

de casarme. Pedro. (ap.) (¡Otra, qué otra!)

Rob. (Ap.) (Yo voy á pegarme un tiro.)

¿Qué á decir mi Carlota

cuando sepa?... ¡Dios me asista! Pilar, Potervich.) ¡Qué cara tiene tan tosca

el que va á ser mi marido. Poterv. Niña, las dos ó tres horas

antes de entrar en batalla,

uno tiembla y se acongoja;

pero en entrando en acción

con el humo de la pólvora

y los toques de... corneta,

entonces ya es otra cosa. Eüf. Aquí el señor escribano

viene con la gente toda.

ESCENA X!.

DICHOS, ESCRIBANO y CORO GENERAL por el

fondo derecha.

MÚSICA. Coro. Con el escribano

26

venimos acá, muy pronto sabremos si boda tendremos.

Pero será porque la novia

vestida está.

Pero silencio no hay que chistar,

chitón, cbitón

ver y callar.

PüTERV. (Al Escribano qne se hallará frente al retador ^n* habrá en la escena )

Señor Escribano

podáis empezar. Pedro. (Ap.) (Qué chasco más bueno

le vas á llevar.) Pilar, Roberto.) Qué tal, s^ñor novio.

¿Le gusto? ¿Qué tal? Rob. (Ap.) (L>e rabia y de ira

yo voy á estallar.) Coro. Chitón, chitón,

ver y callar.

(En este momento aparecen en la ventana del pa- bellón Carióla y Lorenzo )

Lor. ¡Oh, cuánta gente!

Carl. ¿Qué pasa ahi?

Poterv. Á ver los novios

pueden venir.

PEDRO. (Entregando una pluma á Pilarica.)

Á esta pluma.

POTERV. (Entrega otra pluma á Roberto.)

Y estotra á tí.

LOR. (Desdo la ventana.)

No ürmes, chica, que estoy yo aquí.

(Salta por la ventana.) CARL. (Que sale del pabellón so dirige á Roberto y le arranca la pluma de la mano. )

Venga esa pluma que estoy yo aquí.

27

{ limpieza á oscurecer. Asombro general.)

CONCERTANTE.

Roberto.) Hombre traidor, amante infiel, así engañabas á esta mujer? Rob. Carlota.) Mi dulce amor, amado bien, tuya es mi vida cual siem pre fué. Lor. Pilanca.) Así faltabas á tu querer, te merecías un buen revés. Pilar, Lorenzo.) Si así tu dudas de mi querer, te merecías uu buen revés. Poterv. Qué es que pasa

yo no lo é. ¡Voto á mil bombas! ¡Voto á Luzbel! Pedro. Se ha descubierto

todo el pastel, boy me fusila mi coronel. Elf. Se lia descubierto

todo el pastel, hoy lo fusila su coronel; Coko. Qué es lo que pasa,

yo no lo sé, chito, silencio, callar y ver.

HABLADO.

Carl. Así me engañas, Roberto,

después de tantas promesas. Rob. Oye, mi Carlota... escucha,

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engañada me condenas. (Hablan bajo.) Lor. Ibas á darme este pago

después de aquello y de aquellas?... Pilar. ¡Bruto! Si aun te quiero yo,

pero con todas inis fuerzas. (Hablan bsjo.). Poterv. ¿Pero, qué es lo que sucede?

¡Rayos, truenos y centellas! Pedro. ¡Caramba! yo no me asusto

con todas esas tormentas.

(Riñen los dos on voz baja.)

Rob. Tuya es mi fé.

Carl. Calla, ingrato.

Pilar. Yo te quiero.

Lor. Calla, perra...

Euf. ¡Jesús, lo que ?e á armar!

Poterv. ¿Guerra quiere?

Pedro. ¡Quiero guerra!

Poterv. Pues la tendremos y gorda.

Pedro. Muy gorda, á ver si revienta.

Pilar. -¡Escucha, maño!

Lor. No quiero.

Carl. ¡Perjuro, falso!

Pilar. Pues ea.

¡Otra qué Dios! ya que

dices que soy embustera

voy á decir la verdad.

Señor amo, venga, venga. Pedro. (Ap.) (Esta animal va á perderme.)

PlLAR. (Señalando á Eufrasia.)

¿No es verdad que ha sido ésta

la que me puso estos moños,

y este vestido de seda,

y me enseñó cortesías,

y me hizo que aquí viniera

para casarme? Pedro. No sé.

Pilar. ¿Cómo que no? ¡Buena es esa!

Sí, señor, y aquí me dijo

que su hija adotivaera

y que iba á tener criados,

y á vivir como una reina

con un oficial muy guapo,

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con espada y con espuelas que decía que al andar chispas saca de las piedras. En fin con ese señor...

(Señalando á Roberto.)

Poterv. Como que ¿qué ha dicho esta?

Pilar. ¡Otra! ya me está cargando que me tomen por muñeca, y ahora mismo me desnudo y me quito estas pamemas, y me marcho con mis cabras, y aquí se acaba la fiestra: Lorenzo.) pues ya ao quiero quererte ni quiero que tu me quieras. Siempre seré Pilarica, Pilanca la cabrera.

(Sale por el fondo dando empellones á todos.)

Loa. Óyeme, escucha, mujer, (vase detrás.) Eüf. Se armó la marimorena.

ESCENA XII.

DICHOS menos PILARICA y LORENZO.

Poterv. Burlarme á de ese modo, don Pedro, voto á cien mil coraceros de á caballo, ahora me vais á decir...

Pedro. Voto á un millón de demonios mandados por Potervich que la cosa es muy sencilla. Mi hija es ésta que está aquí

(Señalando á Carlota.)

y no la quiero casar

con un austríaco incivil. Poterv. Pues don Pedro, lo fusilo. Pedro. Bueno, en seguida, por mí... Carl. ¡Padre, Señor! R.or - ¡Pero tío!

POTERV. Roberto.)

mismo vas á cumplir en don Pedro la ordenanza. Roe. Yo no puedo.

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Poterv. ¿Por qué, di?

Rob. Es padre de la que amo. «

Pedro. ¿Cómo?

Poterv. ¿Cómo?

Carl. . Allá en Madrid

nos conocimos los dos. Rob. La amé desde que la vi.

y estoy dispuesto á casarme

querido tío... que, en fin,

la ordenanza es Jo primero. Poterv. ¡Firmes! Rob. ¡Tío! Poterv. ¡Zascandil!

La ordenanza es lo segundo,

no me la gana á mí. Pedro. Que le diera ó no le diera

so me importara un tarín

que. la ordenanza soy yo. Poterv. Don Pedro, vais á morir.

(Murmullos He desaprobación*)

Pedbo. Vamos, no llevo equipaje,

andando. Carl. No será así,

¡defendedle, aragoneses!

(Movimiento de todos para avanzar )

Poterv. La ordenanza lie de cumplir.

¡Pedro Castresana, preso! Rob. ¡Tío!

Poterv. ¡Quita de ahí!

(En este momento que ya habrá oscurecido por completo la escena, el pueblo avanza hacia los oficiales. Se oyen gritos y música dentro.)

Poterv. Pero mil rayos, ¿qué pasa?

(Entran Pilarica y Lorenzo seguidos de aragoneses con bandurrias y hachas encendidas.)

Lor. Hemos vencido por fio.

ESCENA XIU.

DICHOS, PIL.\RICA y LORENZO.

Pedro. ¿Qué dices?

Lor. Que un mensajero

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que en este momento llega,

asegura que en Briliuega

Felipe, el rey verdadero,

tras una lucha espantosa

aquella plaza tomó,

y á los austríacos venció

valiente en Vülaviciosa. Pudro. [Que viva el rey! Poterv. No lo creo.

(Entra un soldado austríaco, el que entregará un pliego al coronel.)

Solo. Este pliego.

POTERV. (Después de leído.) ¡Cierto Cs!

Pilar. Coronel, soleta, pues

que el caso se pone feo,

y si se atufa el gentío

y el pueblo se encoleriza,

van á dar'e una paliza

de padre y muy señor mío. Poterv. ¡Yo retirada tocando

sin poder lomar venganza! Pedro. Lo primero es la ordenanza. Pilar. Con que ya se está largando. Poterv. Volveré, ¡voto á un cañón! Lor. (i ochando al pueblo.)

¡Que mueran los oíicíalcs!

PEDRO, (interponiéndose.)

¡Qué vais á hacer, animales! ¿Esto es digno de Aragón? ¡Que salgan de este recinto; no se mueva ni una rata; huyen .. pues puente de plata y viva Felipe quinto! Poterv. En marcha, pues.

(Sale seguido do los oficiales. Roberto so detiene á hablar con Carlota.)

Carl. Piensa en

y en mis palabras sinceras. Kob. Adiós, voy tras mis banderas;

mas ya volveré por tí.

(Salen por el fondo Pctervich, Roberto y Oficiales austríacos.)

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Pilar. ¡Tunantes!

Pedro. Cállale, chica,

que hora de insultos no es.

¡Viva el pueblo aragonés! Pilar. ¡Y viva la Pilarica!

ESCENA ULTIMA.

DICHOS, menos el CORONEL y OFICIALES. MUSICA. JOTA ARAGONESA.

Se forman parejas y bailan todos en medio de la animación popular.

Todos. No hay en el mundo otro pueblo que se pueda comparar con el pueblo que le reza á la Virgen del Pilar.

Á la jota, jota,

viva el corazón,

del valiente pueblo

pueblo de Aragón.

En Zaragoza no puede entrar nunca el extranjero, pues le defiende la Virgen con el Cristo de La Seo.

Á la jota, jota,

viva el corazón,

del valiente pueblo

pueblo de Aragón.

(En medio de los vivas al pueblo aragonés y á la

'hforica, cae el telón.)

FIN.

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